Resulta complicado llegar a ser partícipe del entusiasmo general que uno
puede llegar a encontrar en referencia a la novela que nos ocupa si se bucea
por la red de redes en busca de opiniones, reseñas o derivados de un autor que,
para mí, hasta la lectura de "El inocente", era un
completo desconocido.
Aterrizó en mis manos un ejemplar de manera casual, y mentiría si no
reconociese que su sinopsis capturó mi atención.
Así que, de entre una lista de clásicos pendientes inabarcable y otra de no
tan clásicos, pero no menos inabordable, me puse manos a la obra.
He de confesar que los capítulos iniciales son ejemplares, de auténtico
manual de novela negra.
Atrapan al lector irremisiblemente e incluso la narrativa empleada en el
prolegómeno resulta un recurso más práctico y bien avenido frente al componente
"estético" que cabría suponerle, y permite empatizar con un
protagonista que está siendo construido en sus inicios.
Ahora bien, tras unos capítulos introductorios realmente satisfactorios,
comenzamos a adentrarnos en otros irregulares y confusos.
La trama empieza a plantear los interrogantes que sirven de ignición para
que personajes e historia se pongan en movimiento, y francamente, desde una
flagrante mediocridad, que hace de difícil digestión las comparativas del
talento del autor con Christie o Doyle (cosas del
marketing), impresa hacia la mitad del libro, hasta el aburrimiento y la
indiferencia de su conclusión, nada más encontraremos.
Y es que, en mi opinión, el peor adjetivo del que se puede hacer acreedor un
libro es el de la insustancialidad.
Unas obras, pueden tener una narrativa mejor avenida que otras, un ritmo más
dinámico o pausado, unos personajes mejor construidos, una creatividad o ideas
que despierten en el lector algún sentimiento, aunque sea displicente... pero
no conseguir nada más allá del tedio... peligroso.
Y me resulta chocante, ya que las opiniones que uno puede encontrar, son
francamente positivas, y aunque no deja de ser una cuestión meramente
subjetiva, es difícil defender un libro con tan graves carencias dentro del
género per se, no unicamente en el subgénero "noir", si no el
ámbito general del policiaco.
El principal problema que encuentro en "El inocente",
es la rápida degeneración en la que deriva unos capítulos iniciales de
verdadera novela negra, en un guion hollywoodiense de sobremesa que
tantas veces hemos visto.
Cliché tras cliché nos dirigimos hacia una trama en la que prostitución,
strippers, altos cargos institucionales y ex-presidiarios se dan la mano. Y no
hay nada de malo en ello si sabe mezclar la justa medida de sus ingredientes,
como si de un cocktail, se tratase; el problema viene cuando el autor lo
combina como si estuviese en un "botellón", supeditado a la máxima de
"cuanto más grande mejor".
La trama se va volviendo tramposa, inverosímil e inconsistente en pos de
intentar conseguir una falsa espectacularidad bajo la premisa anteriormente
mencionada, algunos personajes abandonan la historia tan rápido como entran una
vez completada su función de poner al protagonista en el camino hacia su
siguiente pista, resultando estos en burdos y vacuos secundarios, cuya máxima
expresión recae en un personaje cuyo hobby en vida ha sido construir una
especie de museo de "strippers" y que gracias a su
inconcebible, inverosímil e increíble, conocimiento de las mujeres del oficio
consigue poner en la dirección correcta a los personajes cuando absolutamente
no había posibilidad de éxito, resultando este en un recurso deleznable y de la
más baja estofa por parte del autor, por poner el ejemplo más flagrante de
cuantos encontrará el lector a lo largo del libro.
El inocente es un libro malo en terminos generales, interesante en su comienzo,
mediocre hasta cierto punto y muy deslucido en conjunto.
Propietario de un cliché por trama y unos personajes incapaces de generar
interés o empatía una vez que la espesa madeja de la trama intenta querer
desenvolverse, cosa que no llega a conseguir en ningún momento, al menos no
satisfactoriamente.
Queda tan evidenciadas sus carencias frente a tantos y tan grandes exponentes
ya sean en forma de autores u obras, que resulta incomprensible que alguien
pudiese recomendar esta historia frente a clásicos como Doyle o Christie,
o contemporáneos como Eco, Reverte o Mankell.
Absteneos.
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El inocente - Harlan Coben
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Reseña
Sorry - Zoran Drvenkar
Pudiera parecer hasta premeditado que el libro que nos ocupa en estas líneas
tenga por título esa disculpa para con aquellas personas que hayan podido mostrar
interés en este "diario de abordo" (cualquiera lo diría) que más por
circunstancias que desidia lleva un tiempo aparcado.
Trabajo y otros factores, es lo que puedo alegar en tibia defensa.
Desde esa última entrada de septiembre han sido muchos los libros que han desfilado entre mis manos, y aunque la situación actual me va a impedir dedicarle menos tiempo del que me gustaría a este proyecto, espero ponerme al día poco a poco.
Dicho lo cual, nos ponemos manos a la obra con "Sorry", novela escrita por un desconocido Zoran Drvenkar, oriundo de Croacia, y cuyo galardón a la mejor novela negra del 2010 comprendido en el premio Friedrich Glauser le ha servido de trampolín para asaltar las estanterías de un buen puñado de países, entre ellos, España.
Editado aquí por Seix Barral, con una simple pero efectista portada, de la que he de decir, no sin algo de vergüenza, que fue el elemento que en primera instancia despertó mi interés. Así que, aprovechando la oferta que acompañaba a la intrigante sinopsis, binomio inherente a mi síndrome de Diógenes literario, le busqué un hueco entre congéneres en mi biblioteca particular.
Sorry, es un ejemplo más de esa novela negra que tan de moda lleva en los últimos años.
Un relato duro, intrigante y fácil de consumir.
Ambientada en el Berlín contemporáneo, el autor arranca con un prolegómeno perturbador y sin concesiones hacia el lector, tan cautivador como efectista.
El problema, al menos en mi opinión, es que a continuación cae irremisiblemente en el error de introducir a unos personajes protagonistas, los cuales, si se pretende comenzar un relato de una manera tan refulgente han de estar a la debida altura para evitar que la sensación de "in crescendo" se pierda y se emplace al lector en una suerte de montaña rusa, entre capítulos espectaculares y otros de una composición más anodina.
Y eso es precisamente lo que ocurre en "Sorry", notablemente al principio y de una manera más sesgada en su desarrollo.
Continua al arrollador comienzo, la introducción de los personajes principales encargados de sustentar el peso de la obra, los cuales, desafortunadamente, no terminan de estar debidamente trabajados, resultando en más ocasiones de las debidas meras caricaturas de típicas películas "hollywoodienses" plagadas de irracionales clichés, que de retratos de gente corriente ante un suceso extraordinario; pues si uno se toma un respiro para imaginarse que haría ante esa situación, se antoja inverosímil actuar de manera similar en determinados momentos de la novela, y por ende, hace difícil empatizar o comulgar con ellos o la toma de las decisiones que sirven para desencadenar los acontecimientos.
Es por ello que el factor sorpresa se ve un tanto mancillado por lo improbable de algunos comportamientos o explicaciones que no hacen por más que ahondar en las grietas de una historia no del todo bien cimentada.
Por otro lado, encontramos una línea argumental paralela narrada en segunda
persona (tú te dispones a abrir la puerta cuando de repente encuentras...) y
que sirven para identificar al comportamiento del antagonista.
Un recurso que sin duda aporta frescura y ameniza la lectura de una historia, que si bien no adolece de graves errores, en ocasiones da la sensación de no saber muy bien a donde dirigirse e incluso de embrollarse de una manera absurda y gratuita.
Aun así, Drvenkar encuentra la narrativa adecuada para que los pros de su historia se sobrepongan a los contras, y haciendo gala de un lenguaje simple pero perfectamente digerible (al puro estilo de la receta de King) avanzamos viento en popa por entre sus párrafos para conocer el destino de unos mejorables personajes cuyos epílogos acabamos por intuir en mayor o menor medida conforme nos acerquemos más y más a sus atropellados compases finales.
Un colofón que hace más bien que mal a la novela pero que no deja de resultar un tanto precipitado y brusco por momentos, como el engranaje que permite que la maquinaria funcione pero que resulta herrumbroso y tosco en su tarea.
Que no me entienda mal el lector, Sorry es una entretenida novela, intrigante en algunos momentos y un peldaño por encima de la mediocridad y que gustará tanto al habitual del género como al neófito que la sopese como iniciación, pero aun así, uno paladea en más ocasiones de las debidas ese ramalazo de sabor que desprende el encontrarse con una premisa original y llamativa, con todo por explotar y explorar pero escrita en ciertos momentos con señaladas carencias en las que no todo encaja como debería.
¿Merece la pena leer Sorry?
La respuesta es sí.
Es un agradable pasatiempo, muy alejado de otros referentes similares como pueda ser la obra de Harris o Christie, aunque estos últimos no puedan catalogarse como novela negra en su vertiente más pura, pero un paso por delante de la mayoría (que no toda) de la ingente producción literaria de los últimos tiempos.
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Desde esa última entrada de septiembre han sido muchos los libros que han desfilado entre mis manos, y aunque la situación actual me va a impedir dedicarle menos tiempo del que me gustaría a este proyecto, espero ponerme al día poco a poco.
Dicho lo cual, nos ponemos manos a la obra con "Sorry", novela escrita por un desconocido Zoran Drvenkar, oriundo de Croacia, y cuyo galardón a la mejor novela negra del 2010 comprendido en el premio Friedrich Glauser le ha servido de trampolín para asaltar las estanterías de un buen puñado de países, entre ellos, España.
Editado aquí por Seix Barral, con una simple pero efectista portada, de la que he de decir, no sin algo de vergüenza, que fue el elemento que en primera instancia despertó mi interés. Así que, aprovechando la oferta que acompañaba a la intrigante sinopsis, binomio inherente a mi síndrome de Diógenes literario, le busqué un hueco entre congéneres en mi biblioteca particular.
Sorry, es un ejemplo más de esa novela negra que tan de moda lleva en los últimos años.
Un relato duro, intrigante y fácil de consumir.
Ambientada en el Berlín contemporáneo, el autor arranca con un prolegómeno perturbador y sin concesiones hacia el lector, tan cautivador como efectista.
El problema, al menos en mi opinión, es que a continuación cae irremisiblemente en el error de introducir a unos personajes protagonistas, los cuales, si se pretende comenzar un relato de una manera tan refulgente han de estar a la debida altura para evitar que la sensación de "in crescendo" se pierda y se emplace al lector en una suerte de montaña rusa, entre capítulos espectaculares y otros de una composición más anodina.
Y eso es precisamente lo que ocurre en "Sorry", notablemente al principio y de una manera más sesgada en su desarrollo.
Continua al arrollador comienzo, la introducción de los personajes principales encargados de sustentar el peso de la obra, los cuales, desafortunadamente, no terminan de estar debidamente trabajados, resultando en más ocasiones de las debidas meras caricaturas de típicas películas "hollywoodienses" plagadas de irracionales clichés, que de retratos de gente corriente ante un suceso extraordinario; pues si uno se toma un respiro para imaginarse que haría ante esa situación, se antoja inverosímil actuar de manera similar en determinados momentos de la novela, y por ende, hace difícil empatizar o comulgar con ellos o la toma de las decisiones que sirven para desencadenar los acontecimientos.
Es por ello que el factor sorpresa se ve un tanto mancillado por lo improbable de algunos comportamientos o explicaciones que no hacen por más que ahondar en las grietas de una historia no del todo bien cimentada.
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| Zoran Drvenkar |
Un recurso que sin duda aporta frescura y ameniza la lectura de una historia, que si bien no adolece de graves errores, en ocasiones da la sensación de no saber muy bien a donde dirigirse e incluso de embrollarse de una manera absurda y gratuita.
Aun así, Drvenkar encuentra la narrativa adecuada para que los pros de su historia se sobrepongan a los contras, y haciendo gala de un lenguaje simple pero perfectamente digerible (al puro estilo de la receta de King) avanzamos viento en popa por entre sus párrafos para conocer el destino de unos mejorables personajes cuyos epílogos acabamos por intuir en mayor o menor medida conforme nos acerquemos más y más a sus atropellados compases finales.
Un colofón que hace más bien que mal a la novela pero que no deja de resultar un tanto precipitado y brusco por momentos, como el engranaje que permite que la maquinaria funcione pero que resulta herrumbroso y tosco en su tarea.
Que no me entienda mal el lector, Sorry es una entretenida novela, intrigante en algunos momentos y un peldaño por encima de la mediocridad y que gustará tanto al habitual del género como al neófito que la sopese como iniciación, pero aun así, uno paladea en más ocasiones de las debidas ese ramalazo de sabor que desprende el encontrarse con una premisa original y llamativa, con todo por explotar y explorar pero escrita en ciertos momentos con señaladas carencias en las que no todo encaja como debería.
¿Merece la pena leer Sorry?
La respuesta es sí.
Es un agradable pasatiempo, muy alejado de otros referentes similares como pueda ser la obra de Harris o Christie, aunque estos últimos no puedan catalogarse como novela negra en su vertiente más pura, pero un paso por delante de la mayoría (que no toda) de la ingente producción literaria de los últimos tiempos.
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Rosa - Jonathan Rabb
Hace unos días hablábamos de la ópera prima de una, por aquél entonces,
novel Agatha Christie y siguiendo con la tónica del género
literario, hoy toca a hablar de otra novela de corte policiaco.
En la ciudad donde vivo, (como hacen en prácticamente todas) durante la semana del día del libro, librerías y centros comerciales hacen su particular agosto mediante un inacabable desfile de puestos callejeros repletos de ejemplares y obras, libreros y editoriales, protagonistas ellos y encargados de conformar el negocio y circo de la feria del libro.
Cada año tengo más claro que la esencia de lo que debería ser una feria de estas características se diluye más y más en su vertiente más comercial.
Quizás sea cosa mía, que tengo una visión más idealizada sobre este respecto, evidentemente se puede hacer dinero sin comercializar el concepto, pero lo cierto es, que año tras año encuentro los mismos autores, la novela o trilogía de moda, el libro "best-seller" que he de consumir o aquellas existencias o segunda mano de las que interesa desprenderse.
Cada vez se hace más patente, algo que en mi opinión es un problema, esta fórmula de negocio, pero bueno todo no puede ser malo.
También hay editoriales o librerías que sin llegar a tirar la casa por la ventana sí que suelen preparar promociones más o menos potentes o interesantes de cara a este periodo, y sin lugar a dudas ayudan a potenciar tanto la lectura en el usuario como la difusión de la obra del escritor.
Una de esas firmas y que más respeto me merece es la editorial "Ediciones B", en concreto con su colección "La Trama", desde luego es una grandísima sorpresa el poder adquirir novelas, en ediciones muy cuidadas y de tapa dura por seis euros o menos, sobre todo cuando uno se percata de ese pequeño oasis que resulta en medio de un desolador desierto económico de precios competitivos.
No ha sido únicamente un año en el que este servidor ha salido con más de seis o siete libros de esta editorial precisamente y espero (veremos a ver tras la subida del IVA cultural) que no sea el último.
Y "Rosa" es precisamente un libro que me decidí a comprar hace unos años por esas mismas razones, me llamó mucho la atención la llamativa fotografía de la portada, la sinopsis me pareció muy interesante y aun a pesar de no haber oído hablar nunca de Jonathan Rabb, lo cuidado de la edición y lo ridículo del precio, todavía lo recuerdo, 5.95, me hicieron darle una oportunidad.
Y que gran acierto resultó. Rosa es una novela detectivesca al uso, y como tal se sirve de los ingredientes propios del género.
La historia arranca en el Berlín de entreguerras, en una ciudad sumida en la inestabilidad política, una ciudad de movimientos obreros, que se desmorona tras la I Guerra Mundial; y con el germen del nazismo empezando a gestarse en la ideología social.
Bajo esta caótica atmósfera, el cuerpo de la líder comunista Rosa Luxemburg es hallado sin vida y pronto pasa a erigirse como un elemento que amenaza con resquebrajar aún más si cabe la débil fragilidad en la que se halla inmerso el país.
Del caso se harán cargo una dupla de protagonistas de muy diferente condición, el veterano investigador Nikolai Hoffner y su joven asistente Hans Fichte. Poco a poco y desenmarañando la tela de araña que Rabb crea con gran talento y elegancia, la pareja protagonista se verá envuelta en una investigación por encontrar al/los culpable/s donde nada es lo que parece.
Las luchas de poder entre los cuerpos y servicios del Estado, explicado por cierto, con gran maestría por parte del autor, y los giros de la trama, satisfactorios y bien conseguidos, son una constante en esta novela.
Sin duda alguna, este libro resulta de una solidez envidiable y son varios los puntos fuertes que juegan a su favor. Empezando por la habilidad que evidencia el autor al incorporar sucesos y personajes reales de la época (el propio asesinato de Luxemburg que sirve de punto de partida y otros que no se pueden desvelar para arruinar la sorpresa) y llegando al que quizás sea uno de los aspectos más importantes en cualquier novela y que en la que la nos ocupa lo encontramos magistralmente resuelto, y ese no es otro que los personajes encargados de conducir la trama.
La dupla protagonista resulta impecable, especialmente el protagonista principal, Hoffner. Un antihéroe que ha destruido su núcleo familiar, con poco sentido de la lealtad hacia aquellos que lo rodean, hastiado de la vida pero resoluto y estoico frente a todas las adversidades que deberá enfrentar a lo largo de la historia. Rabb también le confiere un magnífico halo de vulnerabilidad que lo humaniza y consigue hacernos empatizar con sus desgracias y entender, hasta cierto punto, como se ha visto abocado a esa infelicidad que rezuma por todo su ser.
El resto de secundarios y antagonistas acompañan muy bien el sentido de la obra y complementan la historia debidamente, gracias al gran hacer del autor americano, pues les otorga tantas virtudes como defectos o carencias, haciéndolos muy humanos y accesibles al lector.
El siguiente gran acierto del autor es la conseguida y precisa ambientación. Haciendo valer una narrativa descriptiva y dinámica, sin sobreexplotación de recursos pero muy concisa y elegante, sobre todo elegante, que sumerge al leyente en una Berlín gris, fría y oscura. Donde da la sensación de que cada callejuela tiene sus historias, una ciudad viva, que respira oscurantismo a través de sus poros y arterias.
La atmósfera recreada por Rabb confiere a la historia un carácter lúgubre y más tenebroso, más próxima a la novela negra que a la policiaca en su definición más clásica, algo que corroboran los decadentes personajes y la trama principal planteada.
La historia se va haciendo más compleja página a página pero de una manera meticulosa, sin que el lector tenga datos o personajes en exceso o superfluos y pueda situar toda esa información donde corresponde, denotando una vez más la meticulosa narrativa de la que se sirve el escritor para crear esta historia.
Una de las característica que más aprecio en una obra, sea de la índole que sea, es la documentación por parte de los escritores, y en esta ocasión se nota el escrupuloso y detallista proceso por parte del americano.
La recreación de la ciudad y de sus edificios, los movimientos de la época o la importancia de las figuras y personalidades en aquel entonces así como los diversos cuerpos del Estado o los intereses que reinaban en aquellos tiempos.
Todo está tratado con mucho mimo y eso se nota a lo largo de todo el libro, se hace palpable esa aura de verosimilitud que impregna cada una de las páginas y que se convierten en el aspecto más logrado de la novela, el de la ambientación.
Pero claro, aunque tengamos unos buenos personajes, una excepcional ambientación y una exquisita narrativa, hace falta otro pilar fundamental, el de la trama o historia. Tras la breve sinopsis de más arriba, poco ha de añadírsele para no estropear sorpresas (odio cuando condensan medio libro en las contraportadas) pero como decía al principio de la reseña, el libro reúne todos los ingredientes clásicos del género y aunque no es innovadora en el estilo ni tan rompedora o sorpresiva como puedan ser "El Silencio de los Corderos" o "El Perfume" por citar un par de ejemplos, sí que resulta estar bastante por encima de la media en este respecto, construyendo un relato intrigante, inteligentemente planteado y de fácil digestión.
Bien es cierto que la estética y los personajes prevalecen frente a la historia pero no por ello esta pasa a ser un hándicap del compendio total aunque si resulta anecdótico o llamativo que la importancia del personaje que da nombre a la novela se va evaporizando poco a poco.
Rosa es una gran desconocida por un igualmente ignorado escritor, y no es justo. Si os gusta la novela policiaca o negra dadle una oportunidad, pues de seguro no os arrepentiréis. Una trama atractiva e interesante que se complementa de grandes virtudes que la confieren por encima de la media de sus coetáneas.
Elegantemente escrita y bien resuelta y con dos partes más previstas, una ya de ellas en el mercado bajo el nombre de Sombras y luces y una tercera entrega aún por llegar que estará ambientada en España.
Independientemente, Rosa se postula como una recomendadísima incursión en el género que cualquier amante del estilo debe disfrutar.
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Cada año tengo más claro que la esencia de lo que debería ser una feria de estas características se diluye más y más en su vertiente más comercial.
Quizás sea cosa mía, que tengo una visión más idealizada sobre este respecto, evidentemente se puede hacer dinero sin comercializar el concepto, pero lo cierto es, que año tras año encuentro los mismos autores, la novela o trilogía de moda, el libro "best-seller" que he de consumir o aquellas existencias o segunda mano de las que interesa desprenderse.
Cada vez se hace más patente, algo que en mi opinión es un problema, esta fórmula de negocio, pero bueno todo no puede ser malo.
También hay editoriales o librerías que sin llegar a tirar la casa por la ventana sí que suelen preparar promociones más o menos potentes o interesantes de cara a este periodo, y sin lugar a dudas ayudan a potenciar tanto la lectura en el usuario como la difusión de la obra del escritor.
Una de esas firmas y que más respeto me merece es la editorial "Ediciones B", en concreto con su colección "La Trama", desde luego es una grandísima sorpresa el poder adquirir novelas, en ediciones muy cuidadas y de tapa dura por seis euros o menos, sobre todo cuando uno se percata de ese pequeño oasis que resulta en medio de un desolador desierto económico de precios competitivos.
No ha sido únicamente un año en el que este servidor ha salido con más de seis o siete libros de esta editorial precisamente y espero (veremos a ver tras la subida del IVA cultural) que no sea el último.
Y "Rosa" es precisamente un libro que me decidí a comprar hace unos años por esas mismas razones, me llamó mucho la atención la llamativa fotografía de la portada, la sinopsis me pareció muy interesante y aun a pesar de no haber oído hablar nunca de Jonathan Rabb, lo cuidado de la edición y lo ridículo del precio, todavía lo recuerdo, 5.95, me hicieron darle una oportunidad.
Y que gran acierto resultó. Rosa es una novela detectivesca al uso, y como tal se sirve de los ingredientes propios del género.
La historia arranca en el Berlín de entreguerras, en una ciudad sumida en la inestabilidad política, una ciudad de movimientos obreros, que se desmorona tras la I Guerra Mundial; y con el germen del nazismo empezando a gestarse en la ideología social.
Bajo esta caótica atmósfera, el cuerpo de la líder comunista Rosa Luxemburg es hallado sin vida y pronto pasa a erigirse como un elemento que amenaza con resquebrajar aún más si cabe la débil fragilidad en la que se halla inmerso el país.
Del caso se harán cargo una dupla de protagonistas de muy diferente condición, el veterano investigador Nikolai Hoffner y su joven asistente Hans Fichte. Poco a poco y desenmarañando la tela de araña que Rabb crea con gran talento y elegancia, la pareja protagonista se verá envuelta en una investigación por encontrar al/los culpable/s donde nada es lo que parece.
Las luchas de poder entre los cuerpos y servicios del Estado, explicado por cierto, con gran maestría por parte del autor, y los giros de la trama, satisfactorios y bien conseguidos, son una constante en esta novela.
Sin duda alguna, este libro resulta de una solidez envidiable y son varios los puntos fuertes que juegan a su favor. Empezando por la habilidad que evidencia el autor al incorporar sucesos y personajes reales de la época (el propio asesinato de Luxemburg que sirve de punto de partida y otros que no se pueden desvelar para arruinar la sorpresa) y llegando al que quizás sea uno de los aspectos más importantes en cualquier novela y que en la que la nos ocupa lo encontramos magistralmente resuelto, y ese no es otro que los personajes encargados de conducir la trama.
La dupla protagonista resulta impecable, especialmente el protagonista principal, Hoffner. Un antihéroe que ha destruido su núcleo familiar, con poco sentido de la lealtad hacia aquellos que lo rodean, hastiado de la vida pero resoluto y estoico frente a todas las adversidades que deberá enfrentar a lo largo de la historia. Rabb también le confiere un magnífico halo de vulnerabilidad que lo humaniza y consigue hacernos empatizar con sus desgracias y entender, hasta cierto punto, como se ha visto abocado a esa infelicidad que rezuma por todo su ser.
El resto de secundarios y antagonistas acompañan muy bien el sentido de la obra y complementan la historia debidamente, gracias al gran hacer del autor americano, pues les otorga tantas virtudes como defectos o carencias, haciéndolos muy humanos y accesibles al lector.
El siguiente gran acierto del autor es la conseguida y precisa ambientación. Haciendo valer una narrativa descriptiva y dinámica, sin sobreexplotación de recursos pero muy concisa y elegante, sobre todo elegante, que sumerge al leyente en una Berlín gris, fría y oscura. Donde da la sensación de que cada callejuela tiene sus historias, una ciudad viva, que respira oscurantismo a través de sus poros y arterias.
La atmósfera recreada por Rabb confiere a la historia un carácter lúgubre y más tenebroso, más próxima a la novela negra que a la policiaca en su definición más clásica, algo que corroboran los decadentes personajes y la trama principal planteada.
La historia se va haciendo más compleja página a página pero de una manera meticulosa, sin que el lector tenga datos o personajes en exceso o superfluos y pueda situar toda esa información donde corresponde, denotando una vez más la meticulosa narrativa de la que se sirve el escritor para crear esta historia.
Una de las característica que más aprecio en una obra, sea de la índole que sea, es la documentación por parte de los escritores, y en esta ocasión se nota el escrupuloso y detallista proceso por parte del americano.
La recreación de la ciudad y de sus edificios, los movimientos de la época o la importancia de las figuras y personalidades en aquel entonces así como los diversos cuerpos del Estado o los intereses que reinaban en aquellos tiempos.
Todo está tratado con mucho mimo y eso se nota a lo largo de todo el libro, se hace palpable esa aura de verosimilitud que impregna cada una de las páginas y que se convierten en el aspecto más logrado de la novela, el de la ambientación.
Pero claro, aunque tengamos unos buenos personajes, una excepcional ambientación y una exquisita narrativa, hace falta otro pilar fundamental, el de la trama o historia. Tras la breve sinopsis de más arriba, poco ha de añadírsele para no estropear sorpresas (odio cuando condensan medio libro en las contraportadas) pero como decía al principio de la reseña, el libro reúne todos los ingredientes clásicos del género y aunque no es innovadora en el estilo ni tan rompedora o sorpresiva como puedan ser "El Silencio de los Corderos" o "El Perfume" por citar un par de ejemplos, sí que resulta estar bastante por encima de la media en este respecto, construyendo un relato intrigante, inteligentemente planteado y de fácil digestión.
Bien es cierto que la estética y los personajes prevalecen frente a la historia pero no por ello esta pasa a ser un hándicap del compendio total aunque si resulta anecdótico o llamativo que la importancia del personaje que da nombre a la novela se va evaporizando poco a poco.
Rosa es una gran desconocida por un igualmente ignorado escritor, y no es justo. Si os gusta la novela policiaca o negra dadle una oportunidad, pues de seguro no os arrepentiréis. Una trama atractiva e interesante que se complementa de grandes virtudes que la confieren por encima de la media de sus coetáneas.
Elegantemente escrita y bien resuelta y con dos partes más previstas, una ya de ellas en el mercado bajo el nombre de Sombras y luces y una tercera entrega aún por llegar que estará ambientada en España.
Independientemente, Rosa se postula como una recomendadísima incursión en el género que cualquier amante del estilo debe disfrutar.
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